...pero ese día todavía no ha llegado y no creo que llegé nunca, de todas formas, paso ahora a contarles, la historia que cambio mi vida para siempre...
Yo vivo en un pequeño y tranquilo pueblo en Asturias. Este pueblo al ser tan tranquilo hace que las adolecentes en busca de aventuras como eramos mis 3 mejores amigas y yo nos aburrieramos un montón, por lo tanto, siempre andabamos al acecho de cualquiér cosa que nos sacara de la rutina, y desgraciadamente una noche encontramos una de esas "cosas". Maria, una de mis amigas, tiene una casa de campo, donde antes nos invitaba a pasar el fin de semana. Era en esta casa de campo, donde nosotras encontrabamos, nuestras tan buscadas, aventuras. Lo que comúnmente haciamos era jugarnos apuestas de quien de las cuatro se animaba a ir al campo de noche y quedarse allí sola cierto tiempo, o cosas por el estílo. Pero aquella vez, queríamos algo mas fuerte. Así que decidimos ir al cementerio, y allí jugar a la oija, un poco antes de las doce, nos encontrabamos delante de las puertas del cementerio, (elegimos las doce de la noche, para que fuera más terrorifico), entonces entramos saltando los grandes portones. Esa noche, era una noche cálida, pero el cielo estaba despejado, sin estrellas. Empezamos a recorrer y al llegar justo adonde nos pareció que era el medio del cementerio nos paramos y comenzamos el juego.Confieso que al pricipio, cuando Maria empezó a hacer las preguntas, el vaso no se movía solo, sino que yo me encargaba de hacerlo, y cuando las chicas se dieron cuenta se escharon a reir, creo que ellas por un momento habían pensado que este juego sí funcionaba, como pudímos comprobar más tarde. De pronto Carol, hizó una pregunta que a mi personalmente, no me gustó nada, y fue esta,

-¿Moriré pronto?-, entonces el vaso empezó a moverse muy despacio al principio y luego más rápido, las chicas y yo conteníamos el aliento, y lo que contesto el vaso nos puso los pelos de punta,
-Tú no, pero tu amiga más querida no correra con tu misma suerte-, entonces Ana me miró, y me dijo:
-Eso fue de muy mal gusto-, pero yo le contenste que yo esta vez no havía movido el vaso, pero antes de que Ana puediera replicar, el vaso agrego, - no sera muerte natural-, Ana me miro enfadada, pero no pudo decir nada por que Maria nos dijo
-Vamonos, ¡ahora!-, yo no me lo pense dos veces, Ana recogio el vaso apresuradamente, y salimos a toda carrera del cementerio.
Cuando llegamos a la casa, nos acostamos e intentamos dormir, cosa que no nos fue fácil, pero conforme pasaban las horas, ibamos callendo una a una en sueños inquietos.
A la mañana siguiente, cuando me desperte el cuarto estaba a oscuras, así que me levante y encendi la luz, y fue entonces cuando casi me muero. Maria estaba sentada en un rincón de la habitación, con las rodillas entre los brazos, y amacandose para delante y para atras con los ojos fijos en la cama de Ana, y yo preocupada me le acerque y le pregunté, -¿Qué te sucede?-, la respuesta nunca me llego, ella simplemente se limitaba a mirar la cama de Ana, asi que yo me acerque lentamente a la cama donde dormía Ana. Ese fue el peror momento de mi vida. La chica esta tumbada con los ojos abiertos, ojos sin luz, el rostro pálido como la cera....creo que mis chillidos debieron de oirse a un kilometro de distancia.
Dos horas más tarde, habían sacado el cuerpo de Ana, sin vida de la habitación, y le habian dicho que la chica había muerto de un ataque al corazón, una muerte muy natural, ya que las experiencias que había vivido la noche anterior eran muy furtes, además muchos miembros de la familia de Ana habían muerto de esta enfermedad. Pero nosotras sabíamos que eso no podía ser verdad, sobre todo cuando más tarde encontramos un vaso debajo de la cama de Ana que reconocimos como el vaso con el cuál habiamos estado jugando la noche anterior.
Desde ese día Carol, Maria y yo, somos muy diferentes. Carol intento quitarse la vida 3 veces, yo una, Maria ninguna, pero desde aquella mañana solo ha dicho una frase:
-no será de muerte natural-.
Aunque parezca imposible Carol y yo nunca tuvimos exito cuando intentamos quitarnos la vida, es como si algo nos obligara a seguir vivendo, como un gran cástigo, por haber jugado con lo que no se debe.
En este momento, lo único que deseamos, es solo una cosa: estar muertas.









risasylagrimas
11 sep 2008 | 01:09 PM
ASTURIAS me encanta , pero la historia ufff! me da yuyu.
un beso.
Iván
11 sep 2008 | 02:49 PM
Jijijiji... Eso por tocar donde no se debe... Buenas letras!
erika-blog
11 sep 2008 | 06:17 PM
Uff que miedo... la verdad es que con según que cosas no se puede jugar. A mi me encantan las historias de miedo, pero a veces ponen los pelos de punta ;) Un beso!!
miotrolado
12 sep 2008 | 05:24 PM
Mira te dire una cosa, nosotros en nuestra edad de hacer cosas raras y en este caso fuera del otro mundo, tambien haciamos ouija, pero NUNCA se nos paso por la cabeza hacer este tipo de preguntas.
Mas te dire, desde entonces no hemos echo nunca mas, yo aquella noche no estaba, fue una noche de invierno cuando ellas decidieron hacer lo mismo que hicisteis vosotras, por suerte ninguna de mis amigas resulto herida, pero si que tubieron pequeños accidentes.
Una persona especial, me ha enseñado que abrir las puertas que por norma estan cerradas no trae buen augurio, por lo que te digo que no se puede hacer bajo ninguna circumstacia, y encima hacerlo sin nuca haverlo echo antes con algien que realmente sabe de esto.
Si es verdad siento mucho lo que le paso a tu amiga Ana, seguramente al iros de alli sin haver ternimado la ouija, y al llevaros el baso con vosotras aun mas.
Si es solamente una historia, no hace ninguna gracia, conozco gente que ha perdido a seres queridos y amigos haciendo lo mismo.
Besos
colegui
12 sep 2008 | 05:39 PM
¿De donde has sacado esta historia?
Tuve una Ouija y la tuve que tirar. Me acuerdo que me la regalaron, hace mucho tiempo. Sería un adolescente, tendría unos trece años. Con aquella edad, ya sabes, que aceptas todo lo que te regalan, hasta una simple pegatina de Snoopy. Me acuerdo que se lo comenté a mis amigos y me dijeron que un día nos podiamos reunir en mi casa, para probarla. Al final sólo pudo venir un amigo. Esa tarde, estaba mi hermana con un par de amigas, haciendo un trabajo de clase. Mi casa era muy grande, pertenecía a mi abuela, y era tan grande que muchas veces te tirabas dias sin entrar en alguna ahbitación. Por eso siempre, teníamos tantas visitas.
Le pedí a mi hermana que participara en el juego. Aceptando ella y sus dos amigas. Me pasó lo mismo que a ti, haciendome el machote delante de sus amigas, hasta que se dieron cuenta. Entonces el incredulo de mi amigo, hizo una pregunta que yo ni me acordaba de la respuesta. Preguntó que como se llamaba la chica con la que se enrolló el verano pasado. Mi hermana, sus dos amigas y yo , teniamos el dedo encima de aquella pieza con puntero que señalaba la letra que te iba indicando. ( Este juego, no venía con vaso, tenía esa herramienta que desconozco su nombre, pero que hace las labores de vaso). Y misteriosamente mi amigo se quedó con los ojos como platos, all aparecer el nombre de Maria Jose en dicha Ouija. Oscar se quedó tan alucinado que pasó de seguir jugando y aquí acabó esta historia. Mi hermana otro día jugó con ella y no me acuerdo lo que pasó, pero un espejo de una habitación de rompió y acechó una época de mala suerte en esa casa.
Cuando me acuerde, le pido a mi hemana que me cuente como pasó y te lo digo...que ahora mismo no me acuerdo muy bien...
Un saludo, coleguina...
la-teta-en-el-ojo
24 sep 2008 | 10:59 AM
ja! que terrible! te gusta Edgar Allan Poe???
saludos
la teta
juani
7 ene 2009 | 06:13 PM
es genial a m me gusta l historia pero me da un poco de miedo i to eso
bueno xao besoss
franiskete
7 ene 2009 | 06:20 PM
ami me gusta muxo esta historia pero no se me da miedo xk yo como creo en to eso bueno adioss.un saludo para todos